Taller de Emociones: entender lo que sentimos

En la Fundación Hay Salida realizamos anualmente un taller de tres sesiones para aprender qué son las emociones, para qué sirven y cómo convivir con ellas. Poner nombre a lo que sentimos es el primer paso para gestionarlo, y ninguna emoción es mala: todas cumplen una función.

Sesión 1: ¿Qué es una emoción?

Distinguimos afecto, estado de ánimo y sentimiento, y vimos sus funciones (adaptativa, social y motivacional) y sus tres planos: fisiológico, cognitivo y conductual. Trabajamos las seis emociones primarias (sorpresa, asco, miedo, alegría, tristeza e ira) con fragmentos de Del revés y fotos de expresiones faciales, conocimos la rueda de Plutchik y reflexionamos sobre la diferencia entre deseos y necesidades.

seis emociones

La rueda de las emociones
Cuando sentimos algo, rara vez lo hacemos en estado puro: una misma situación puede mezclar alegría y miedo, o tristeza e ira. Para ordenar esa complejidad, el psicólogo Robert Plutchik propuso un modelo que trabajamos en el taller: la rueda de las emociones.

La rueda parte de ocho emociones básicas: alegría, confianza, miedo, sorpresa, tristeza, aversión (asco), ira y anticipación. Están colocadas en un círculo de modo que cada una tiene justo enfrente a su opuesta: la alegría frente a la tristeza, la ira frente al miedo, la confianza frente a la aversión y la sorpresa frente a la anticipación. Esta polaridad nos recuerda que algunas emociones se inhiben entre sí: es difícil sentir confianza plena y rechazo hacia la misma persona al mismo tiempo.

Sesión 2: Emociones secundarias

Son las que se aprenden y dependen de la experiencia y la cultura de cada persona. Nos detuvimos en las emociones autoconscientes, como la culpa, la vergüenza, el orgullo y la envidia, y en otras como la ansiedad, el aburrimiento, la incertidumbre y la vulnerabilidad.

Sesión 3: Del cuerpo al juego

Introdujimos la teoría polivagal y pasamos a la práctica con un vídeo, el cuento El vacío, de Anna Llenas, y un juego de mímica de emociones. Para cerrar el taller hicimos un ejercicio con las tarjetas de Anabel González

Por qué es clave en el tratamiento de las adicciones.

Muchas veces el consumo funciona como una forma de protegerse de emociones que no sabemos reconocer, tolerar o expresar. Aprender a ponerles nombre, entender qué nos pasa en el cuerpo y contar con otros recursos para regularnos permite sustituir esa respuesta por otras más sanas. Por eso la educación emocional no es un complemento en la Fundación Hay Salida: es una parte central del camino de recuperación.

 

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