Testimonio

Soy un adicto de 33 años que ha pasado los últimos 11 años sumido en este tormento de la adicción.

A lo largo de toda mi vida me he sentido en cierta medida vacío. Nunca he sentido encajar en ningún lado, esto me llevó a ir dando tumbos, sintiéndome siempre solo, iba cambiando de grupo de amigos, notando que esa sensación de vacío iba creciendo con los años, nunca me ha faltado capacidad para socializar ya que siempre he actuado de una manera camaleónica. He logrado grandes éxitos siempre por motivos equivocados, me ponía metas y cuando las alcanzaba notaba que el esfuerzo había sido en vano.

Mi primera borrachera fue a los 12 años, mientras mis hermanos veían el Rey León mi madre me acostaba para que mi padre no se diera cuenta. A lo largo del tiempo me volví un bebedor de fin de semana, tomando con normalidad el hecho de emborracharme los fines de semana. Aún dentro de esta vorágine fui capaz de estudiar y trabajar al mismo tiempo, llegando a terminar mis estudios como el primero de mi promoción. Empecé a trabajar cosechando éxitos y ascensos, tenía novia, ganaba dinero, etc. y a pesar de todo esto nunca llegaba a ser feliz realmente.

A los 22 años sufrí una ruptura sentimental que me generó un gran dolor, empecé a salir más de noche y cambie de grupo de amigos. Fue en este punto cuando encontré mi droga estrella. Al principio pensaba que lo podía controlar, y durante un tiempo no sacudió mi vida excesivamente, mi economía podía aguantarlo y yo pensaba “total, es divertido y todos mis amigos lo hacen”. Ya desde entonces intentaba excusar mis consumos.

Todo esto fue cambiando con los años, cada vez me sentía más triste y consumía de una manera más compulsiva, intentando con ello encontrarme bien, cosa que no conseguía. En cambio cada vez me convertía más en la persona que nunca quise ser, agresivo y violento. La furia y el odio hacia mí mismo me iban consumiendo.

En los dos últimos años mi consumo se disparó, yo me volví huraño y lo único que deseaba era estar sólo para poder consumir sin que nadie me molestara. Salía de trabajar y mi único objetivo era ver al camello para que me diera sustancia.

Todo este peregrinar por el infierno me llevó a padecer una depresión profunda, yo tenía un sincero deseo de dejar de drogarme, más por mucho que llorara y por mucho que me dijera “esta es la última vez” siempre volvía a consumir. Cada vez más hundido intente suicidarme en dos ocasiones, siendo la última del 2 de Agosto la más peligrosa y cercana al peor desenlace. La vida no me merecía la pena, me sentía solo y abatido, sin ilusión ni ninguna clase de esperanza.

Estando en casa recuperándome del último intento, mi madre totalmente abatida decidió volver a intentar ayudarme y busco por Internet algún sitio que diera dos duros por mí, cosa que ni yo mismo hacía.

A principios de Agosto mi madre me pidió que fuera a una entrevista con una fundación, yo accedí a regañadientes.

Asistimos a la reunión en la que se encontraban dos terapeutas, al principio me sentía reacio y no me fiaba un pelo, pero según fue avanzando la misma, me empecé a encontrar cada vez más a gusto y esperanzado, pensaba para mí, que me entendían y que sí que sabían por lo que estaba pasando.

Desde ese día han pasado 7 meses, que realmente han sido muy duros, con momentos en los que de verdad pensé que no iba a dar la talla, que no iba a ser capaz, pero sí que he sido capaz. Sé que el camino que me queda va a ser largo y plagado de dificultades, lleno de esfuerzo y de cambios, pero sinceramente han sido los mejores meses desde que tengo memoria.

Sé que el motivo que me llevo a la fundación, el consumo, es solo la punta del iceberg y que debajo subyace mucho más, todas esas cosas de las que me escondo y me dan miedo, pero puedo decir que en el tiempo que llevo, 7 meses (el más largo sin consumir de mi vida), he recuperado muchas cosas, dignidad, ganas de vivir, ESPERANZA, etc…

Esto me anima a continuar, ya que si en este corto lapso de tiempo mi vida ha mejorado tanto, no puedo imaginar cómo será a lo largo que vaya completando el tratamiento.

Quiero que todos sepan que estar haciendo este tratamiento me está cambiando la vida, por lo que me siento tanto moral, como intelectualmente obligado a sentirme profundamente agradecido. Quisiera agradecer a Mamen por luchar tanto por nosotros, a un gran equipo terapéutico que empeñan su tiempo y esfuerzo de una manera desinteresada y altruista, a los patrocinadores y donantes, sin los cuales no dispondríamos de medios para poder realizar este tratamiento, a la doctora María que nos cuida y nos vigila, al doctor Luís Carrascal fundador y faro de la Fundación, a los veteranos que vienen a nuestras reuniones empleando su tiempo libre para aportar su experiencia en el camino de la recuperación y sobre todo a MI GRUPO que me apoya, entiende, guía, da cariño, fuerzas en momentos de flaqueza y me sujeta cuando mi vida se zarandea.

A TODOS, GRACIAS POR HACER ESTO POSIBLE

David B.

3 Responses to “Testimonio”

  1. Belén García-Martín 28 marzo, 2014 at 8:27 # Responder

    Muchas gracias por tu valentía y coraje al compartir esta dolorosa experiencia con todos.
    Eres muy grande!!!!!.
    Mucho ánimo y fuerza, que te aseguro que hay luz al final del túnel.

  2. Manuel 17 junio, 2014 at 23:00 # Responder

    Gracias por contar tu experiencia. Me alegro mucho que hayas encontrado un mejor camino y tengas esperanza. !animo! Espero que cada vez te vayas encontrando mejor y eso te anime mas aún.

  3. Almudena 5 mayo, 2015 at 21:31 # Responder

    Enhorabuena!!!David.Eres un gran ejemplo a seguir.Tu esfuerzo y tu lucha, junto con esa madre que siempre está ahí,han hecho que obtengas tu recompensa.Te deseo toda la fuerza del mundo y que cumplas todos tus deseos.Tienes una larga vida por vivir y apuesto que está situación te va a hacer mucho más fuerte.Un saludo.

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