SENSACIONES

Van cayendo los años, pequeños jirones de una vida desgarrada van cayendo sobre mi espalda. Noto su peso cada mañana, la carga cada vez es menos pesada. Dos años sin beber y voy teniendo un poquito de alegría en el alma.
Los trozos se van pegando con la sal seca de las lágrimas. Y con el dolor que proporciona, darte cuenta de que has vivido casi toda tu vida. En una fantasía, una fantasía emborronada por litros de alcohol, por un mar de dudas, envuelto en una maraña de mentiras, de surrealismo de castillos en la arena para niños y damas. Intentas sentirte orgulloso, pero en realidad es pronto, todavía no sientes nada. Has dejado atrás días de vino y noches amargas. Ese no saber dónde encajas. Ahora ya lo sabes, pero el miedo te atenaza. Vivir sin beber es una gran montaña.
Y como un niño pequeño, con sus pantaloncitos cortos, vas explorando, extendiendo tus alas. Miras hacia abajo y la congoja se adueña de tu alma. Lo que a ti te parece un negro abismo, es en realidad un salto de nada. Con 48 años habiendo volado hasta sin alas, caído silbando la más triste de las baladas hasta mendigar un trozo de pan, y como no, whisky, cerveza, vino, colonia, incluso agua. Si, aun habiendo salido del infierno. Te acojona vivir, validarte, llenar tu vida de contenido, poner arriba la mirada.
Menos mal que no estoy sólo en realidad y sin que me sirva de precedente. Tengo compañeros que son como yo, que están en mí misma situación. Unos me enseñan a volar y otros vuelan conmigo, se nos hace difícil, muy difícil, algunos no lo conseguirán. Pero que no cuenten conmigo yo ya he repetido.
Nunca fui un gran alumno, más bien conflictivo, pero esta vez tengo grandes profesores. Mi tutor, Antón un gran tipo, Luis, el catedrático, él nos enseña a todos, a los instructores y a los alumnos, Juan Carlos, Víctor, Pepa, Bea, María, etc. Y es que renacer es muy complicado, aprender a amar sin esperar. Sin buscar el placer inmediato. A relacionarte con los demás sin intentar ser el mejor, aunque seas más falso que Judas. Encontrar la alegría en el esfuerzo, yo que soy más vago que la chaqueta de un guardia. A darle un verdadero sentido a todo lo que haces, aunque sea una mierda, es tuya.

A cuidarte y cuidar a los demás. Y sobre todo a conocerte con tus miserias y alegrías. A saber, que eres envidioso, vanidoso, egocéntrico, esclavo de tus emociones, de tus pasiones, en fin, defectuoso. Aceptar esto, sin un sorbito, ¡vaya tela¡, estás realmente jodido. Por primera vez en tu vida vas a sentir, eso mismo, la vida. Pues nada hay que buscarse sustituto, así somos los adictos. El mío ha sido el chocolate y los dulces. Los comía como si no hubiese un mañana. Y ahora quítate cuarenta kilos, así sin más. Pero como dijo un compañero, el peor de los días que estoy viviendo es mucho mejor que cualquiera de los de antes.
Y aunque aún para ganar la guerra me quedan mil batallas que ganar estoy dispuesto a luchar.
Solo me queda decir: gracias, gracias por devolverme a la vida.

Pedro T.

One Response to “SENSACIONES”

  1. jean 9 agosto, 2018 at 9:36 # Responder

    Me ha encantado escucharte.
    Pero creo q te identificas demasiado con ese yo q te fabricaste en adiccion.
    Nuestra vida es un regalo maravilloso y Creo sinceramente q a pesar de nosotros mismos, viviendo en recuperación somos capaces de vivir cada instante de una forma maravillosa. Tener la suerte de renacer de nuevo cada día… y de desidentificatse con todo eso de ir nos hemos creido q éramos…

    Enhorabuena, compañero…

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